Nosotros, los que amamos, los insaciables, los soñadores eternos. Nosotros, los melancólicos, los que lloran el atardecer, los que no pueden dormir. Nosotros, los que morimos y nacemos cada amanecer, en suspiros, en besos, en caricias que faltan, en ausencias que sobran. Nosotros, los que traemos el amor a cuestas, recargando el corazón por alguna esquina, abriendo puerta por puerta. Encontramos, huyen, nos encuentran, huimos. Que carrera tan masoquista, que pasatiempo es este, desgastarnos en madrugadas solitarias, deseando compañía, manos compañeras, pupilas que se reconozcan, respiraciones que calmen la taquicardia que deja abrazar el vació. Nosotros, los que amamos, nosotros.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Los que lloramos al atardecer
Nosotros, los que amamos, los insaciables, los soñadores eternos. Nosotros, los melancólicos, los que lloran el atardecer, los que no pueden dormir. Nosotros, los que morimos y nacemos cada amanecer, en suspiros, en besos, en caricias que faltan, en ausencias que sobran. Nosotros, los que traemos el amor a cuestas, recargando el corazón por alguna esquina, abriendo puerta por puerta. Encontramos, huyen, nos encuentran, huimos. Que carrera tan masoquista, que pasatiempo es este, desgastarnos en madrugadas solitarias, deseando compañía, manos compañeras, pupilas que se reconozcan, respiraciones que calmen la taquicardia que deja abrazar el vació. Nosotros, los que amamos, nosotros.
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La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Lo había visto llegar una mañana, caminan...
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