sábado, 12 de octubre de 2013

Quien sabe?

Sabíamos no decirnos nada.
Conservando en apariencia, una amistad consolidada.
Sabíamos no exigirnos mucho:
Hola. ¿Qué hacés?, convidame un pucho, que me tenés abandonada.
Vos con tu mochila a cuestas.
Yo con la excusa perfecta para charlar de pavadas.

Nos hizo un guiño san telmo, un poco de humo en el medio, y enloquecieron las miradas.
Quiso el destino que esa noche hiciera frío, y que el ruido de los coches me hiciera hablarte al oído.
Y si el diablo se contenta con que dudes un instante.
Vos y yo nuestras miserias y esta noche por delante amor.
¿Quién sabe?

Un umbral perdido, y aquel bar medio vacío, como único testigo.
Bridamos por el olvido, y el espíritu del vino, se fue haciendo nuestro amigo.
Con el corazón en llanta, nada mejor que tu lengua, abrigando mi garganta. Y conga, conga, conga. y que siga la milonga, amor...que el mozo traiga otra ronda y que pague Dios!

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